Continuación....

3- El nivel sonoro. Creo que eco lo comentó y a mi también me lo pareció. La música sonaba demasiado alta. Esto da lugar a dos problemas.

3.1.- Se pierde el realismo sonoro que se quiere recrear. Una cosa es poner música muy baja como ambiente mientras se lee o se charla. Se trata de eso, de crear ambiente, y no importa mucho la "fidelidad". Pero otra es la fidelidad, y esa no se consigue subiendo volumen. Porque no tenemos un sistema para calibrar como sonaba de nivel realmente una grabación. Se "calibra" de memoria, tratando de recordar como suena un piano, contrabajo y bateria en la realidad. El piano de Mehldau sonaba demasiado alto y se perdían las "sutilezas" de su discurso. El caracter melancólico de Song-Song pasaba a sonar como un desfile de la Acorazada Brunete.

3.2.- A niveles muy altos alimentamos a esa bestia que llevamos dentro. Me refiero a la acústica de la sala. Cebamos esas resonancias de graves y se van a TPC. Resultado: separación de canales a la mierda, timbrica distorsionada...Ya lo dije allí en la reunión: el Wadia distorsiona 1, el previo y la etapa Krell distorsionan 3, las cajas distorsionan 10 y la sala distorsiona 1000. Resultado: 1+3+10+1000 ~ 1000.
Bajar la distorsion del Wadia a la mitad es mucho menos práctico que bajar el volumen de forma que la distorsión de la sala baje a la mitad. Por eso digo siempre. No mireís la dinámica por arriba sino por abajo. Siempre por abajo. El limite superior está grabado a fuego entre las paredes de nuestros salones. A 100 dBSPL no se escucha mejor que a 80. Se escucha mucho peor. A parte que hay unos "caballeros" que entran en compresión: nuestros oidos, que se amoldan a los niveles altos "recortando por arriba" y luego sufren ese pitidito y esa "fatiga auditiva" típica de ir de discoteca.
El realismo de una orquesta sinfónica se consigue o con un chorro de "artificios" (todos los que se os ocurran) o escuchando la música en la sala del auditorio. Imaginad el experimento de meter una orquesta en el camarote de los Marx y grabar allí lo que suena. Fenomenal ¿verdad?.