La guerra de formatos se trasladó a los discos ópticos y si al principio de los 90 veíamos la guerra por buscar un sustituto del cassette, a finales de los 90 la batalla se trasladó a desbancar el CD.



El DVD-A (audio) fue una de las propuestas, en este caso de Pioneer y Matsushita, que permitía al disco una combinación de audio (la principal) – video -datos con múltiples resoluciones de audio, desde mono o estéreo hasta 192Khz hasta multicanal 5.1 (96 Khz) o las combinaciones posibles entre ellas. Se aplicaba a la señal un filtro pasa-bajo por encima de los límites de audición que reducía la respuesta de frecuencia en relación a la frecuencia de muestreo.

La codificación podía ser PCM o MLP (compresión sin pérdida utilizada en los DVD-A para las pistas que requerían ahorrar espacio).

El formato podía tener pistas exclusivas para reproductores DVD-A, pero también pistas compatibles con los reproductores de DVD estándar (Vídeo), como Dolby Digital y DTS a 48khz/16bits. No obstante, no todos los discos pueden ser leídos por DVD´s convencionales.

Tiene un sistema de doble capa (Dual Layer) que permite una capa “DVD-A” conteniendo todos los formatos citados y una capa “CD” para asegurar la compatibilidad del formato con los reproductores de CD.
El formato permitía la conversión de multicanal a estéreo de manera interna.