Como en todos los grupos de personas, hay gente sin escrúpulos y gente honrada.
Y entre la gente pudiente, no es una excepción.

Aunque se quiera separar el poder económico y el religioso, lamentablemente van de la mano. No se tiene poder ni influencia sobre millones de personas si no se tiene saciada la parte económica ya que de lo contrario pierdes toda influencia sobre la plebe.