Hay muchas partidas en las que se puede ahorrar antes de recortar el sueldo a los servidores públicos y que no se manisfestarían en un descenso de la calidad de vida de la ciudadanía. Medios de comunicación de titularidad pública por ejemplo, ninguno de los cuales es rentable, con publicidad o sin ella. O coches oficiales, subvenciones varias o ayudas al desarrollo.
El recorte del sueldo de los funcionarios me parece que es una medida perezosa. Es un resultado rápido, salomónico a las malas y que deja intactos despilfarros y mamandurrias varias de las que goza nuestra aristocracia de cargos electos y similares.