Normalmente mezclar lleva a falacias nada razonables.
De mis impuestos se sufragan ideologías y estructuras de poder doctrinal lamentables a mi modo de ver, pero no tienen que ver con la crisis.
O sí si prefiero no sufragar aquello que me es ajeno, manipulador y adoctrinador.
Como es una opinión personal y no trasciende, el circo seguirá igual.
Pero quede la opción de ahorrar algún millar de millones de euros en lo religioso, en lo militar y en el -coincido contigo- hecho de la subvención de todo tipo.