Me alegra que la Iglesia católica haya descubierto cuan inviable es creer cuanto dice la Biblia a la luz de lo que apunta la teoría de la que hablamos.

No tiene sentido dejarse llevar por una colección de honorables leyendas primitivas, las cuales, no obstante, son bastante pueriles.

Me quedo sólo con aquel 'amarás al prójimo como a ti mismo'.