La palabra clave es poder.
Tanto si es real como si es aparente, tanto si se detenta como si se aparenta la intención es siempre tener los medios para decidir de forma independiente en la vida.
Cuando la cantidad de poder es indecente se acaba influyendo en la vida de los demás en el sentido que convenga a sus intereses.
Quien no busque medrar en la vida de los demás, se limitará a disfrutar de las ingentes cantidades de dinero intentando no acabar como Julio Alberto -ex del Barça- pobre y drogadicto.
Como bien se ha dicho, la ley de la oferta y la demanda influyen en el precio final de cualquier producto.
Si gano dinero por la demanda, me pego una vida de la hostia; si lo pierdo despido a quien sea y cierro. Lo importante es mantener el boato, el gasto y los fastos.
Por lo tanto, cuando a mí me reducen el sueldo un 10% por necesidades de la empresa y veo que contratan a jefes de departamento INÚTILES a 6.000 € al mes o jefes de ventas a 250.000 € al año en una empresa que no levanta cabeza, también me planteo si no debiera haber un tope que hiciera coherentes sacrificios con recompensas.
Experimentos como el socialismo o el comunismo -viciados desde el origen- no los veo como referente de lo que no debe ser, sino de como no deben hacerse las cosas. Como alguien dijo 'un buen guión con malos directores'.
Si hubiera un tope de salarios la meta sería alcanzarlo.
Pongamos un millón de € al año.
Hay margen y permite una muy amplia escala.
Si no hay límite, alguien en algún sitio, de alguna forma, tiene que pagar esa diferencia.
Un saludo.


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