Muy cierto todo lo que dices, pero las turbinas de gas plantean un problema logístico serio, pues si bien son motores silenciosos y compactos, su consumo es muy elevado (14,8 litros/km, frente a los 7,2 del diesel del Leopard 2). Además, el chorro de aire que sueltan por atrás sale a a alta velocidad y temperatura, lo que dificulta que la infantería use el carro como protección en el combate urbano.
Por otro lado, cualquier mecánico de cualquier maestranza del mundo puede ponerse manos a la obra de inmediato sobre un diesel aunque sea en mitad del campo, cosa que no puede hacerse con una turbina de gas. Menos mal que funciona con casi cualquier combustible.
Finalmente, los franceses tienen un pequeño problema en los programas internacionales, ya sean para fabricar carros de combate, cazas, fragatas o cohetes: están dispuestos a colaborar y a coproducir... siempre que sea "su" proyecto el elegido. Así pasó con el caza italiano G91, con el Eurofhigther, con el Ariane... La "Grandeur" tiene sus inconvenientes.
Saludos