Volviendo al tema, voy a dejar unas cuantas "anécdotas" curiosas, consecuencia de haber sido una persona sedentaria y empezar a practicar deporte:

"¿estás enfermo?...."/no adelgaces más....
Pues si, esta es una de las cosas que más escuché al final del verano pasado. Sobre todo con la gente que no me había visto durante el proceso, una vecina me llegó a preguntar si estaba "enfermo", que estaba muy delgado...

Otro de los comentarios -entre los personas más habituales-, es el "no adelgaces que ya es suficiente"....



El problema de las tallas de los pantalones

Pues a este problema le puse solución hace un par de meses, cuando he podido comprobar que la talla se ha estabilizado y no he vuelto a recuperar cintura. En el momento de "máximo peso" (sedentario) estuve en 95 kg., lo que supuso comprar pantalones que me pudiera poner si riesgo de explotar o morir estrangulado de cintura. Para ser exactos llegué a usar talla 48/50 (38/40 americana) de pantalón, de manera que los "frecuentes" que había utilizado toda la vida (44 eur/34 usa) eran ciencia ficción.

Tras llegar a adelgazar, todos los pantalones (los nuevos y los viejos), me venían "gigantes", así que poco a poco los he ido llevando a "arreglar", incluso la talla 44 me viene ahora grande (llevé de la 46 para arriba).


Los consejos de la gente para empezar a correr...

Ojo, que esta es buena. No he corrido en mi vida, en el colegio e instituto tenía mil excusas para no correr (de hecho era conocido por ello), y eso que estaba delgado, pero no era lo mío. Correr -aunque fuera un kilómetro-, suponía nauseas, flato e incluso vómitos.

Cuando me propuse empezar a correr para bajar peso (partía de unos 86 kilos), todo el mundo se ofrecía a darme consejos de como empezar; lo gracioso es que los que me daban más consejos de cómo hacerlo eran los más sedentarios...

En este caso, he de decir que me sirvió mucho -a mi nivel y ritmo- los tutoriales y planes de entrenamiento de Polar (pulsómetro), menos mal que no hice caso a la gente que me daba consejo, por que poco más que me comentaban empezar con series.


Las Zapatillas de correr y mi dolor de pies... no tenía ni ropa deportiva

Vamos, que no veía el deporte ni en la tele, así que no tenía ni zapatillas, ni pantalones, etc. para practicar deporte. Así que para empezar -por si no me enganchaba- a correr, me compré unas zapatillas Nike baratas (por si acaso). El resultado, a la tercera o cuarta vez de salir, estuve un mes con un dolor de plantas de pies que no podía -literal- ni andar.

No me rendí. Pensaba que las zapatillas tenían que ver y acerté. Acabé en una tienda especializada en Running comprando unas pronadoras, que dolor para el bolsillo, pero que gustazo para los pues por que al principio parecía que iban solas...

Acabé comprando dos pares, una para solo correr (actualmente con unos 1.000 km y destrozadas) y otras para el gimnasio.


Para pantalones y mallas no soy especialmente exigente, pero para las camisetas desde luego, solo técnicas. En verano son una gozada y las de invierno, ídem.

Llegó el Invierno...y no tenía (ni tengo) ropa adecuada

Pues eso, el invierno pasado probé a salir a correr de madrugada (a las 7.00 am en la calle). Mallas piratas, camiseta técnica pero de manga larga y a correr... sales con el calorcito de la cama y vas bien, pero cuando llevaba dos o tres kilómetros, uffffff que frío que hacía en el río...

Un problemón de narices, lejos de casa, de noche, helado y si paraba me enfriaba más, me tocaba volver a casa corriendo y las manos y cuello ni os cuento (aun recuerdo el dolor de manos) y lo que me costaba entrar en calor después (para este invierno espero ir provisto de un corta vientos) o algo, por que me resultaba muy desagradable.

Las pájaras...

Bueno, si me dan en el gimnasio pues que se va a hacer. El problema es cuando te dan corriendo y por ende lejos de casa. Normalmente gestiono los recorridos para "minimizar" los riesgos, pero un día que me veía con fuerzas me dio la pájara en Pinedo (pueblo cercano a Valencia) saliendo desde el centro de Valencia a correr....vaya pateo me tuve que pegar para volver a casa (no llevaba ni un duro) y no cogí un taxi. Para más inri, intenté volver por otro camino -pensando que acortaba- y me casqué un par de kilómetros extra. llegué destrozado.