Una serie sorpresa que seguro que a la gente le puede provocar reacciones encontradas, al menos, diferentes de las habituales. La serie se llama “Sugar” y está en Apple TV (la nueva mina en la que estoy picando últimamente), una serie de un tal Protosevich del que nada puedo decir y el trabajo omnipresente de Colin Farrell que también ejerce de productor, uno de esos actores que en mi parecer tiene una carrera modélica en su cuidada selección de personajes y como ha evitado deslizarse por ese tobogán de fruslerías y leotardeces que debe de proporcionar pingües ganancias económicas pero que dejan un legado artístico raquítico.

Diré lo mínimo que se puede decir de esta serie, una especie de thriller neo-noir muy estilizado ubicado en Los Ángeles por un detective tan elegante como afable, cordial y compasivo que traza un carácter policiaco de lo más singulares (a lo Agente Cooper de Twin Peaks sin la excentricidad), en la que además es un cinéfilo impenitente. Buena trama muy propia de un thriller “Angelino”.

Puede que para muchos les resulte una marcianada, pero recomiendo su visión. Eso sí, difícil evaluar en su totalidad sin ver los dos últimos episodios.

Saludos