Muerte entre las flores (Miller´s Crossing) es una de las muchas obras maestras que los Cohen han dejado para la posteridad, para muchos la máxima expresión del estilo cinematográfico de los hermanos. A mi me parece (como me sucede con el Drácula de Coppola) que tiene una cualidad de obra musical silente que no tengo capacidad de describirla en palabras. Es una película “mafiosa” que le dio la vuelta a los esquemas típicos post-padrino para subvertir los cánones del género. Unos actores impresionantes, tanto los principales (Albert Finney, Gabriel Byrne, John Turturro…) como los secundarios. El propio Byrne realiza una actuación digna de un Buster Keaton; inexpresiva, impasible e impávido, sin ninguna elocuencia. Muchas de sus escenas parecen sacadas de un tipo de cine mudo que no se puede recordar y las explosiones de violencia son tan exageradas como artísticas, por momentos ridículas y épicas, pero con un sentido cinematográfico absoluto. Es un film de escala operística, como en esta escena donde emplean una preciosa versión de la canción tradicional irlandesa “Danny Boy”.



Por cierto, rodada con una preciosa fotografía color madera de cerezo o nogal.

Saludos