Lizz Wright
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Acabo de recibir el segundo disco de Lizz Wright, es menos jazz y más folk que el primero.
Lizz Wright es una cantautora y vocalista de voz bella y profunda , con una madurez impropia de una veinteañera. *Es originaria de un pueblo de Georgia. Su padre fue pianista y director musical de la iglesia local. Lizz ganó innumerables concursos corales en su época de estudiante de instituto, lo cual se deja notar en ese peculiar estilo soulful contenido de tantas vocalistas de formación gospel, léase Oleta Adams o Javetta Steele, por ejemplo.
Su primer álbum “Salt” publicado el 2003, también para Verve, iba en una onda más jazzy. Debo decir que me gustó más que este “Dreaming Wide Awake”, de hecho me enganchó desde la primera escucha. Uno de los mejores discos “around jazz” que he escuchado en los últimos años. Está producido por Tony Li Puma y con un acompañamiento de músicos de nivel como Brian Blade, Sam Yahel o Danilo Pérez (excepcional su aparición en casi todos los temas). Comienza atacando el “Open Your Eyes, You Can Fly” (Chick Corea/Neville Potter) que se hace bastante pegadizo. El culmen de este disco es para mí la versión de Afro-Blue de Oscar Brown, Jr./Mongo Santamaria, que te transporta directamente a otro lugar/dimensión. También hay un par de espirituales, como el Salt que da título al disco, *y un par de ellos más folk como “Fire”, que recuerda mucho al estilo de Laura Nyro o “Blue Rose”, apuntando ya en la dirección de su segundo disco.
Este segundo disco “Dreaming Wide Awake” ofrece un tono más intimista y podríamos encasillarlo directamente como folk norteamericano. Lizz parece seguir una evolución paralela a su coetánea Norah Jones, aunque a mi parecer con una voz bastante más consistente, si bien menos susurrante y apropiada para las nanas, aunque mucho más para el blues y el jazz, grave, cálida y suave a la vez, sin la aspereza de Cassandra Wilson. Está producido por Craig Street, quien también ha producido a Cassandra. En los créditos encontramos esta vez la guitarra del ilustre Bill Frisell.
No sé por qué, pero me da en la nariz que, tras los éxitos de Diana Krall y Norah Jones, Verve está moldeando un nuevo producto “mainstream” –si no lo es ya-. Sería una pena que esta chica de talento *no siguiera su propio camino -sólo hay tres temas propios o como coautora en este disco-.
Abre el disco con una versión del “a taste of honey”, popularizado por los beatles, aunque aquí en versión delta blues que está bastante bien. Sigue un tema co-escrito por Lizz “Hit the ground”, que también suena muy bien, pero te parece estar escuchando a Norah Jones, si no fuera por la ausencia de piano y de pinza en la nariz. Hay otras versiones de clásicos como “old man” de Neil Young, muy buena pero que en este caso no aporta nada nuevo. Muy bonita la balada “without you” que cierra el disco y te deja con ganas de más, por cierto, escrita por Jesse Harris, de nuevo, el mismo que escribe para Norah Jones. Lo peor del disco son las versiones de “I’m confessin” (Louis Amstrong) muy suavita y amerengada para mi gusto, y un melancólico remake de “Stop” (Madonna) que aburriría a un muerto. En resumen, un disco relajado, cálido, y puntualmente algo tristón. Dominado, como no podía ser de otra forma, por la maravillosa voz de Lizz Wright, y la guitarra de Frisell de fondo. Frisell no toma protagonismo en ningún momento pero crea un ambiente de gran armonía. *Pocos logran dar ese sonido tan “armónico” con una guitarra.