En dialéctica se enseña a argumentar y contraargumentar. Curiosamente, en España no es algo frecuente dentro de los planes universitarios y otras enseñanzas.
Es una pena, porque además de enseñarse una herramienta muy útil para varias actividades, ofrece una perspectiva muy amplia sobre las cosas; los argumentos taxativos e irrebatibles son raros, infrecuentes.
Sea como fuere, irrebatibles o no, el cuidado de las formas siempre ayuda a crear inmersión en la discusión. Ello enriquece a todos. De otra manera, no es más que un foco de tensiones.
Señores, por favor. Hay otra maneras de enfocar todo esto.
Un compañero ha apuntado que él prefiere una combinación panel + electrónica que ofrezcan un resultado brillante como resultado equilibrado. Es comprensible. Se trata de una cuestión de economía analizada desde cierto punto de vista.
Sin embargo, su argumento es rebatible, pues el coste de tal combinación es alto, aunque radique en un solo aparato. Por otro lado, el televisor brillante de hoy es el televisor obsoleto de mañana, particularmente en la electrónica equipada. Por tanto, se podría argüir que es mejor comprar un televisor con una pantalla muy buena y dejar la electrónica de procesado a aparatos diferentes de menor costo y más fácimente reemplazables. Porque...¿quién no necesita alimentar sus televisores con contenidos? ¿y por qué no aunar a ello la capacidad de una electrónica superior?
Bien. Por favor, un poco de sentido común. Se trata de ver imágenes procesadas en una pantalla y que ello resulte satisfactorio. Podemos encontrar eso por diferentes vías. No muchas. HOY..son un par de ellas para los más exigentes. Y aún siendo exigentes, el argumento más cabal es "lo veo muy bien y disfruto" en detrimento de "lo veo muy bien pero podría ser mejor".
Siempre podrá ser mejor. Siempre será mejor.
Es solo una cuestión de cuánto gastas, cómo lo gastas y cómo obtienes un resultado satisfactorio en relación a las expectativas. Nada más.
El resto del debate es teórico. Hipótesis, disquisiciones. A veces muy interesantes y enriquecedoras si transcurren con cierta armonía. De otra forma se convierten en algo absurdo, porque se pierde toda perspectiva. Algunos realmente queréis exponer con vehemencia una verdad que no es tal. Vuestras verdades nacen con una fecha de caducidad marcada por el próximos giro de los fabricantes. Y éstos solo quieren dinero, no cumplir vuestros deseos imaginados.
Os ruego que reconsideréis si queréis volver al lío.
Saludos