
Iniciado por
willrock66
De Studio 22:
Sensibilidad - Referido a altavoces, también conocido como rendimiento o eficiencia, es el resultado de la división de la potencia acústica radiada por el altavoz entre la potencia eléctrica consumida por él mismo. Esto normalmente se mide en decibelios de presión sonora dBSPL entregados por un altavoz en una cámara anecoica a una distancia de un metro con una señal de 2'83 voltios a 1 kHz.
A veces se dice que es 1W a 1 metro. Esto es porque 2'83 voltios entregados a una carga de 8 ohmios, disipa 1 watio. Es algo confuso porque, si la carga es de 4 ohmios, habría que duplicar la potencia y no serían comparables los dB 1W/1 metro de 8 ohmios y los dB 1W/1 metro de 4 ohmios. Sin embargo, los 2'83 voltios es una medida más clara de medir, que sí sirve para las comparaciones.
Cuanto más sensible es un altavoz, más fácil de amplificar o de "mover" es. En alta fidelidad tenemos valores típicos entre 84 y 92 dB. En audio profesional este valor aumenta. Normalmente a más sensibilidad más distorsión, falta de linealidad y margen de frecuencias más estrecho e irregular, salvo en los transductores de muy alta calidad.
Cada incremento de 3 dB de sensibilidad equivale a doblar la cantidad de potencia, por ello si se quiere conseguir a toda costa un nivel de presión sonora alto, resulta más económico invertir en altavoces eficientes que en watios de amplificación. Para conseguir un tono con 100 dB de presión sonora, necesitamos un altavoz y un amplificador de 100 dB y 1 W, o 97 dB y 2 W... o 85 dB y 32W. En otras palabras, una pieza musical sonará igual de alto con un amplificador de 1000W y unos altavoces de 87 dB que uno de 500W y unos altavoces de 90 dB... o que unos altavoces de 102 dB con un ampli de sólo unos 32W.
También aprovecharemos para aclarar un concepto a la hora de comprender la sensibilidad. La típica sensibilidad de 90 dB a 1 W que vemos en cualquier ficha técnica de unos altavoces no implica que con 1 W de música obtendremos una presión sonora de 90 dB. Dicha potencia se refiere únicamente a un tono puro. La pieza de música, cuanto más compleja sea, más cantidad de energía contendrá en sus diferentes frecuencias, especialmente las más graves. En otras palabras, en un altavoz en el que en el laboratorio se consiguen 90 dB a 1 kHz con solo 1 W de tono puro, necesitaremos 10-15W por canal para escuchar música a un volumen tranquilo de 70 dB o hasta 40-50W por canal para conseguir esos 70 dB si la pieza tiene muchas frecuencias graves. Por ello, para conseguir niveles muy altos de presión sonora sin distorsión, pueden llegan a ser necesarias centenas de watios de amplificación en el mundo doméstico (salvo que tengamos altavoces que se acerquen a los 100 dB de eficiencia, poco habitual). E incluso varios miles de watios de amplificación como ocurre en el mundo del audio profesional, aun teniendo en este caso altavoces muy eficientes.