Sin duda el método de la duda ha hecho avanzar el conocimiento, es por tanto algo loable que unos entusiastas del sonido y de la música, a parte iguales muchas veces, se plantéen qué está detras de la retórica audiófila y de los productos de High End.
Es un planteamiento lógico dado que la audición humana tiene determinadas características que parecen impedir apreciar esas bondades que la técnica puede conseguir.
Entonces surgen las preguntas sobre si somos capaces de distinguir esas características técnicas:
- Cuando es muy difícil distinguir un sonido original del mismo pero con distorsión del 1% (lo logramos cuando se llega cerca del 10%), ¿encontraremos diferencias entre un lector cuyo DAC tenga un distorsión armónica del 0.001% frente a otro de 0.01%?.
- La distorsión armónica de un amplificador, dependerá del régimen de potencia exigido, aumentando exponecialmente si la exigencia excede de su capacidad, pero manteniéndose en márgenes no audibles si la potencia solicitada es congruente con la capacidad del amplificador.
- La relación señal/ruido de un lector o un amplificador en la actualidad está en el rango de 90 a >100sB, por tanto la señal enmascara totalmente el ruido y este representa un porcentáje muy inferior al 0.1% de la señal total. ¿Distinguiremos a los equipos por ello?
- La extensión de frecuencias en los DAC de todos los lectores abarca la teórica amplitud del oido humano (20-20.000 Hz), por lo que no apreciaremos diferencias al no existir en la fuente.
Las variaciones en los extremos de ese margen, de producirse, es poco probable que las apreciemos pues nuestro oído percibe bien el sonido en un margen mucho menor, 500-3000Hz, aquél que tiene utilidad evolutiva en su desarrollo ontogénico. Conforme nos vamos alejando de ellas se precisa mucha mayor presión sonora para oirlos con la misma intensidad (ver las curvas isofónica que expuso Alfer). A ello hay que añadir que a partir de los 20 años, y sobre todo de los 50, la presbiacúsia por pérdida de células en el órgano de Corti aumenta estos umbrales de audición a partir de los 5000 Hz.
Por lo anterior ¿seremos capaces de distinguir dos amplificadores que tengan una respuesta en frecuencias de +/-3dB uno y +/- 1dB otro entre 20-20.000H?
En algunos amplificadores a válvulas, en determinadas y fijas frecuencias se produce una mayor distorsión (o "coloración") que en el margen de frecuencias de umbral auditivo más bajo son perceptible, dando esa característica llamada "calidez" o "dulzura" al modificar la señal, sus armónicos. Por tanto el planteamiento de similitud auditiva está realizado sobre amplificadores de estado sólido o aquellos de válvulas que no producen esa ecualización acusada.
- La diafonía o aparición de señal de un canal en otro no es apreciable si es superior a 50dB-70dB, esto no siempre se informa, pero en un amplificador bien construido suele estar por encíma de ese nivel.
- El resto de características físicas de la señal (impedancia del ampli y su factor de amortiguamiento, la ganancia o potencia, la corriente disponible y su forma de prestarla....) son de importancia para su selección pero no para la calidad del sonido si el amplificador es el adecuado para las cajas/sala a amplicar.
Por lo anterior, es lógico plantearse que igual no oimos diferencias entre aparatos, bien construidos y que no fallen, aunque exista diferencias económicamente muy grandes y menos técnicamente, pero cómo lo probamos a parte de la deducción lógica anterior. Pues ha de hacerse con un método experimental o científico :
- en el que la variable a estudiar se aisle de la posibles variables de confusión:
- no hay que saber qué equipo está sonando (tapándose los ojos o los equipos, cambiando otra persona la señal y en un orden no predecible, aleatorio, e igualando niveles)
- el probador ha de poder elegir el pasaje musical que considere más apropiado
- se aconsejá probar secuencialmente (cambio de equipo sobre la marcha del pasaje musical) antes que alternativamente (volvemos a oir el mismo tramo en un y luego en otro equipo), para evitar la débil memoria auditiva que tenemos
- se ha de establecer que nivel de aciertos se consideran suficientes para dar por positiva la prueba (distingue) o negativa (no distingue), esto es arbitrario pero lo habitual en las pruebas científicas es establecer un error alfa del 5% o menor, y para comprobarlo se puden emplear varias técnicas estadísticas, la más sencilla es la aplicación de la densidad de frecuencias esperadas por azar de la distribución binomial, y dependerá del número de ensayos el porcentaje exigido de acierto para que la probabilidad de que haya sido por azar sea de 5% o menos (en una serie de 10 ese nivel está en 8-9 aciertos).
- se ha de elegir la muestra de sujetos experimentales en número y método adecuada, muestro directo o estratificado si queremos aplicarlo a determina población (compradores de equipos de música por ejemplo). En las experiencias de Matrix Hifi el muestreo es de conveniencia en el que los participantes no estan elegidos al azar, esto impide extender sus conclusiones al resto de población de esas características y aún menos hacer estimaciones en la población.
Estas experiencias permiten por tanto demostrar, a nivel individual, a quienes creían que sí encontrarían diferencias que no las oyen realmente y también acumulan un número sustancial de personas con hábito de escucha musical y con equipos muy variados (algunos estratosféricos) que no encuentran diferencias en las distintas pruebas.
Con ello, concluyo yo, que hay evidencias de que aparatos de lectura, cables y amplificadores bien construidos no suenan de manera distinguible a pesar de que existan diferencias técnicas y mucho mayores económicas.
Como es posible que no haya pasado por las pruebas ningún oido altamente privilegiado, también podemos dar entrada a la duda si alguien llegará a distinguir alguna vez esas diferencias técnicas, pero estaremos ante un ser cuya biología auditiva es tan excepcional que no alteraría el planteamiento para el resto de los mortales.
Por tanto, quienes piensen que no se hacen bien las cosas sería lógico que dijeran cómo consideran que estarían bien hechas, quienes piensen que el método estadístico no es correcto expongan cuál sería, y quienes crean que esas evidencias no son suficientes puedan aportar las suyas de ir en sentido contrario.