
Iniciado por
osomax
" Hay que tener en cuenta que el ULTRA solo dispone de 19 Watios a 8 Ohm, por tanto es lógico pensar que ante unas cajas tan duras como las Revel F30 podría quedarse corto en su respuesta de graves comparado con las MARK LEVINSON. Probablemente a bajo volumen las diferencias habrían desaparecido, pues cuando se probó contra el NAD 370 al parecer era bastante más bajo y no ponía en entredicho la respuesta en bajos. "
Ergo, parece que, independientemente de que el porcentaje sea mayor, menor, más o menos significativo, lo cierto es que estos pasajes, incluyendo la prueba ciega citada, expresan implicítamente que un mismo sujeto puede advertir - percibir - denotar - sentir diferencias con dos amplificadores distintos. Y que ello puede estar en perfecta consonancia con la señal en sí misma, según haya sido calibrada en el amplificador -con o sin EQ- y con la interacción con las cajas según el amplificador utilizado.
Es que, muy frecuentemente, el poder de la palabra no es menos poderoso que el poder del vatio.
Nunca he creído que la cuestión sea discutir la percepción de cada persona en las pruebas que ella misma realiza, en las diferencias que ella misma advierte en sus propios equipos o en los de otros; cuestión diferente en la causa última que pueda provocar tal cosa.
Pero causa, la hay. O puede haberla.
Y ello puede estar en perfecta consonancia con la mensurabilidad de los resultados y las comparaciones sobre capacidades de amplificación y sistemas usados para ella.
Siempre he pensado que tanto las pruebas ciegas, como la intensa labor de matrix, como la pequeña parte de afición que todos tenemos y que nos impulsa a realizar nuestros propios tests y comparativas, a la vez que exponer nuestras sensaciones y percepciones, es identificar al verdadero adversario.
El adversario se encarna en la teoría de que un equipo hifi es cualitativamente mejor en proporción directa al desembolso económico afrontado para sus componentes.
Esa es la falacia, esa la trampa que impulsa a muchos a gastar fortunas en la búsqueda de un Santo Grial Sonoro que, o no existe, o existe sólo es su imaginación, especialmente cuando dicha imaginación está retroalimentada y autojustificada por las ingentes cantidades de dinero gastados y, además, apoyada por ciertos intereses económicos que todos conocemos.
Mi adversario no es un ningún pitufo que no siga tal filosofía, sino que me exponga sus particulares sensaciones a través de sus esfuerzos en lograr algo en lo que él o ella creen.
Por contra, sí que puede serlo aquél que pone en relación directa el dinero con el sonido, la calidad con la cantidad, el poder económico con el hifi.
Por supuesto, "adversario" en el sentido pacífico de la palabra.
Ahora bien, ya sea por EQ's, por impedancias e interacción de cajas, por manipulación del registro de señal de salida, por un resfriado o por un día de perros, la diferencias en la percepción de producen; unas veces son muy subjetivas. Otras veces tienen una explicación que técnicamente puede elaborarse, e incluso podría decirse que un ajuste correcto permitiría que las diferencias se desdibujaran.
Pero es que, mayoritariamente, no funcionamos así. Ele hecho de que percibamos las diferencias no quiere decir que nos volquemos como posesos para equilibrarlas, ni saquemos la calculadora para comprobar las mediciones. Somos humanos y, a veces, la diferencia que notamos nos atrae y nos causa curiosidad. No necesariamente necesitamos ir más lejos en esta ecuación, porque nada hay en juego cuando nosotros, un amiguete, un compi, nos ponemos a debatir y conversar sobre si advertimos o no tal o cual diferencia.
Porque partimos de la premisa de que, cualquiera que sea su causa u origen, el convertir a esa diferencia en una maravilla sonora no pasa por extender un cheque de varias cifras y escalar un gigante donde sólo hay un molino de viento.
Saludos