A nivel de dimensiones, el HTC One podrá presumir de un grosor de 9.3 mm y un peso de 143 gramos. De largo tiene 137.4 mm por 68.2 de ancho.
En ese cuerpo queda albergada una pantalla de 4.7 pulgadas. HTC no ha querido traspasar esa barrera y por ahora se queda en esa diagonal. Eso sí, la ha dotado de una densidad de píxeles brutal, la mayor vista hasta ahora en un smartphone, con 468 ppp gracias a que la resolución salta hasta los 1080p. La protección es Gorilla Glass 2.
Además de la resolución, la pantalla del HTC One destaca por su panel LCD3, una evolución que promete mejorar algo muy difícil: el panel de sus anteriores smartphones como el
HTCOne X. Contraste, brillo y reproducción del color pondrán el nivel más que alto a las AMOLED y resto de paneles del mercado. Y todo sin renunciar a un cuerpo delgado, como ya demostraron el año pasado que se puede hacer.
A nivel de potencia bruta, el HTC One llega al mercado con el nuevo procesador Snapdragon 600, un Quad Core a 1.7 Ghz que viene respaldado por 2 GB de memoria RAM. La memoria interna queda establecida en 32 o 64 GB, según el modelo. Lo que no ha hecho HTC es dotar a este nuevo One de una ranura para tarjetas de memoria, por lo que habrá que conformarse con la memoria interna y los diferentes sistemas de almacenamiento en la nube.