Tras retirar la malla de cobre para aligerar el peso y ganar en flexibilidad, esto es lo que queda:



Como ya se sabe, aquí no se tira nada. Hay que aprovechar esos 3 metros de blindaje para futuros proyectos, con lo que ahorraremos unos 10€ más o menos. Además, el blindaje tenía una cobertura de un 50% porque estaba expandido, pero si lo empleamos para enfundar un calibre menor, podemos obtener una cobertura de hasta un 75-80%:



A continuación, la camisa de algodón, que a priori no debería tener mucha influencia en el sonido (el blindaje lo separa de los conductores), pero que ayudará a prevenir ruidos mecánicos y ayudará al aislamiento global del cable:



He elegido un calibre un poco ajustado por el sencillo motivo de que me interesa fijar la espiral de beldfoil para que permanezca totalmente fija a pesar del movimiento. Eso dificulta el montaje, porque para evitar que el algodón quede atascado en la entrada, he tenido que sellarla con un poco de cinta aislante y, a continuación, derretirla un poco con soldador. De este modo, evitamos que la camisa de algodón quede enganchada al ensartarla.

Los primeros centímetros son siempre los más difíciles:



Después de tres cuartos de hora, ya tenemos esto:





De momento, el cable (muy ligero y bastante flexible), contiene lo siguiente, en un espacio reducidísimo: 4 vivos de cobre OCC, aislante de PE, relleno de algodón, blindaje de beldfoil 100%, camisa de algodón externa.

Continuará...