Tras superar la fase de prototipos, y tras varias pruebas con varios tipos de plata mezclada con oro, por fin he terminado un cable elaborado con estos metales nobles en los conductores que tenga un rendimiento satisfactorio. En este caso, el mejor diseño es el más sencillo. En lugar de las aleaciones que son más populares (por ejemplo, la de marca Mundorf, con 1% de oro), he escogido plata bañada en oro, por varios motivos: es más económica, tiene porcentajes y purezas muy similares al anterior (0.8% de oro, pureza de la plata del 99.999%, pureza del oro del 99.9%), el oro no está mezclado con la plata sino que es una imprimación exterior (lo que evitará a muy largo plazo la corrosión de la plata, sobre todo en entornos muy luminosos o húmedos), es muchísimo más fino (32 AWG frente al 24AWG típico) y, sobre todo, suena algo mejor.

Dado que empleamos conductores realmente finos, he utilizado cuatro hilos por canal en lugar de dos, en un diseño casi de Litz. Los hilos están suspendidos en tubos de teflón flexible sobredimensionado, de manera que el dieléctrico principal es el aire, que presenta la más baja absorción dieléctrica posible (1.1).


El trenzado que mejor me ha funcionado es el doble balanceado. Aunque lo probé en mis primeros diseños, acabé descartándolo porque casi siempre obtenía mejores resultados con otros tipos de geometría, especialmente el doble par trenzado. Andando el tiempo, me di cuenta de que el problema no radicaba en el diseño en sí, sino en la distribución de los conductores.


Siguiendo la práctica más extendida, empleaba la trenza vertical para una señal y la horizontal para la otra, en una distribución que podríamos llamar simétrica. Un día, por error, confundí los conductores y empleé un hilo de la trenza vertical junto a uno de la horizontal para la señal, y lo mismo para el retorno. Los frutos de ese despiste involuntario fueron de lo más gratificantes, ya que el sonido ya no era vulgar y plano sino muy similar (o idéntico) al obtenido mediante otros trenzados. En el nudo de la imagen superior, los dos hilos superiores transmiten conjuntamente una señal, y los dos inferiores se encargan de transportar la otra. Imagino que esta solución contribuye a aumentar ligeramente la inductancia y, por ende, a reducir la capacitancia total, que es el valor que suele privilegiarse en cables que transportan voltaje, no corriente (baja señal).

Sin lugar a dudas, los mejores resultados se obtienen mediante un trenzado muy plano, tal vez por los mismos motivos que acabo de alegar. En efecto, un trenzado más apretado (con ángulos de cruce más próximos a los 90º) tiene como objetivo reducir la inductancia entre conductores, ya que se evita al máximo posible que vayan en paralelo. Como contrapartida, aumenta la capacitancia. Con este diseño obtenemos todo lo contrario.


En teoría, en un cable analógico, siempre es preferible utilizar conductores lo más finos posible, tal como han comprobado una y otra vez fabricantes y DIYers. El calibre elegido (32AWG) es extraordinariamente fino, lo cual dificulta bastante el montaje. Los calibres finos son preferibles por varios motivos: en un cable de baja señal, la resistencia no es un valor importante (tampoco lo es en los cables de altavoz domésticos, contra la creencia más extendida, ya que rara vez superan los cinco metros de longitud). En cambio, sí tienen importancia otras variables. Los calibres gruesos, en especial si son de plata pura, son más inductivos que los finos. Los hilos gruesos, además, están sometidos a un mayor estrés cuando se manipulan o doblan, ya que su ratio de curvatura o flexibilidad relativa es mucho más baja, lo cual afecta directamente a la estructura cristalina del metal. Finalmente, un cable fino tiene un desfase infinitamente menor que uno grueso, y por lo tanto es más lineal en todas las frecuencias. Esto se debe a la forma en que las distintas frecuencias se distribuyen en el interior del cable. Debido al efecto pelicular (o skin), las bajas frecuencias tienden a ocupar el centro del conductor, y el resto de frecuencias se distribuye hacia el exterior a medida que aquella aumenta. Cada frecuencia viaja a una velocidad distinta, lo cual ya supone de por sí un desfase temporal. Además, las altas frecuencias deben recorrer el espacio que existe no solo entre los dos extremos del cable, sino el que hay entre el centro y el perímetro del conductor. Este fenómeno añade un segundo desfase temporal, y además una atenuación de las altas frecuencias, que hallan mayor resistencia que las demás. Sumados ambos, un calibre muy grueso (en cualquier caso, superior a 22AWG) implica una respuesta menos lineal y, por ello, el predominio de unas frecuencias sobre las otras, que a menudo se traduce en un sonido áspero o brillante.


Para obtener esta imagen, ha sido necesario usar el MacroZoom y tocar literalmente los hilos con el objetivo de la cámara. Este calibre corresponde exactamente con una masa de 0.06 mm2.

(Seguirá.)