Sin duda, una de las mayores barreras para la instalación de un cine en casa en nuestros hogares suele ser el cableado de los altavoces traseros, ya que en muchos casos es difícil dar la vuelta a la estancia sin recurrir a soluciones chapuceras o poco amigables con la WAT (la parienta ).

Por eso, no son pocos los neófitos que se interesan por "altavoces inalámbricos" a la hora de poner su primer Home Cinema. La respuesta de los entendidos suele ser unánime: "Ni se te ocurra". El audio inalámbrico HiFi hasta hoy en día ha sido una quimera plagada de interferencias y baja calidad, con soluciones inalámbricas por radiofrecuencia que adolecen de todo lo que hace grande el sonido multicanal: potencia y fidelidad.

Pero parece que, al igual que ocurre con la transmisión de contenidos de vídeo a través de la red inalámbrica WiFi, estamos ante la llegada de lo que puede ser un nuevo estándar: El WiSa, acrónimo de Wireless Speaker & Audio (Altavoces y Audio Inalámbricos). Se trata de una iniciativa que pretende ofrecer audio inalámbrico de calidad, y que tiene el apoyo de marcas como Bang & Olufsen, Sharp, Pioneer, Paradigm, Martin Logan, Onkyo o Klipsch, entre muchas otras.

Este sistema se apoyará en nuestra inalámbrico WiFi para transmitir el sonido desde el receptor AV hasta el router WiFi, y de ahí a cada uno de los altavoces, con un retraso (teóricamente inapreciable) de 5 milisegundos.

¿Ventajas? Pues solo una: evitar el cableado hasta los puntos de sonido. Sin embargo, y sin ánimo de ser pesimistas, vemos más inconvenientes que ventajas, ya que el cable de audio estándar también es el que alimenta eléctricamente el altavoz. Por eso, con este nuevo sistema, cada altavoz deberá ir conectado a un enchufe. ¿Estamos ganando o perdiendo realmente?

A esto debemos añadir nuevos escollos: la red WiFi debe tener una transmisión "limpia" desde el enrutador hasta los altavoces, por lo que si saturamos los canales de subida y de bajada con descargas o con otras aplicaciones, estaremos introduciendo problemas en la recepción de datos de los altavoces.

El último inconveniente, pero no el menos relevante, es el precio de estos altavoces. Cada uno de ellos requerirá conexión eléctrica independiente y un receptor WiSa integrado, por lo que el coste de cada altavoz será muy superior al de su equivalente de cable.

Información: WiSa