Muchos (me imagino de 30 para arriba) habréis (hemos) vivido la época del cassette, a otros les sonará y los más jóvenes ni siquiera los habrá usado o visto en persona. Pero a muchos nos acompañó en nuestra infancia, adolescencia, y ya de mayores en casa, en el coche, etc.



Hasta mediados de los noventa, era el formato estrella en cuanto a transportabilidad: en casa, en la calle, en el coche, en la playa, el formato no tenía limites y lo podías llevar donde quisieras. No quiero hacer una descripción técnica ni histórica del formato, creo que no aportaría nada, pero si hablar de aspectos relevantes del mismo que llevarán cierta dosis de nostalgia para quien conoció el formato y de curiosidad para quienes lo conocieron de refilón o directamente no lo conocieron.

El invitado de este hilo es ….



En los setenta, ochenta y noventa fue el formato estrella en el ámbito doméstico si queríamos grabar música en un soporte analógico (el único que había) o “transportar” la música de una manera fácil, cómoda y barata.
Existían grabadores portátiles de sobremesa, pletinas de alta fidelidad (el componente que se integraba en los equipos de alta fidelidad), radio-cassettes, radio cassettes de coche, walkmans (era el equipo portátil, nombre registrado por Sony), etc. Había un reproductor para cada ocasión, para cada bolsillo, destinado a prácticamente cualquier uso que se le quisiera dar.

Comienza esta historia…

Pequeño repaso a las especificaciones técnicas.

He dicho que no iba a centrarme en aspectos técnicos, pero merece la pena señalar los aspectos más relevantes del formato.Las cintas de cassette, cintas para abreviar, se podían usar por las dos caras o lados, es decir podía “darse la vuelta a la cinta”. La duración de las cintas más común era de 46 minutos (23 por cara), 60 minutos (30+30) y 90 minutos (45+45).

Contaban con un sistema de protección contra la escritura (grabación) en su parte superior, dos pestañas (una por cada lado) en el extremo izquierdo servían para protegerla (si estaba rota) o usarla para grabar (si estaba presente o en su defecto un poco de celo o un papel hecho una bolita).

A estas pestañas, le acompañaba otros “huecos” que servían para informar a la pletina del tipo de ecualización que tenía que aplicar en función del material de la cinta (hierro, cromo o metal).



La calidad del formato

Las últimas pletinas de alta gama que salieron al mercado tenían una calidad y unas especificaciones muy altas.
La respuesta de frecuencia dependía del “material” que recubría la cinta (aquí me refiero a la cinta que va enrollada en su interior), la respuesta menos “ancha” era con las cintas “normales” (así se llamaba a las de hierro o Tipo I). Las cintas de cromo (o Tipo II) incrementaban la respuesta de frecuencia en agudos y finalmente las de metal (Tipo IV) eran las que mejor respuesta de frecuencia tenían. Podían llegar hasta 21-23Khz en función de la pletina.

También contaban con sistemas de reducción de ruido, el más frecuente era el DOLBY B, en el que además se registraban las grabaciones comerciales de calidad. Un paso por encima estaba el Dolby C que mejoraba sustancialmente la relación señal/ruido y en las pletinas de más alta gama se podía encontrar el Dolby S o el sistema DBX. Lo normal era una reducción entre 7-10 dB para el Dolby B (hablo de memoria) y hasta 19dB para Dolby C.

Como estos sistemas eran bastante agresivos con las frecuencias altas, se implementó el DOLBY HX PRO que actuaba tanto con los sistemas B, C y S para “recuperar” las frecuencias más altas.
Una pletina de alta gama, podía tener una respuesta de frecuencia entre 20-30.000hz y una relación señal/ruido de 87dB, lo que son unas prestaciones más que buenas para el formato.

Los avances tecnológicos de las pletinas

Aunque era un formato con años a sus espaldas y de concepción básica, las pletinas lograron alcanzar niveles de sofisticación muy altos:


  • Pletinas auto-reverse, que podían leer ambas caras sin sacar el cassette de la pletina (en realidad invertían el sentido del movimiento y giraban los cabezales.
  • Búsqueda automática de temas, se podía avanzar a través de las pistas grabadas (lo hacía buscando los espacios en blanco)
  • Control de tiempo, las más avanzadas eran capaces de contar los minutos y segundos transcurridos / restantes en vez de contar “vueltas”.
  • Control automático del nivel de grabación, con búsqueda de picos para poder ajustar el nivel de grabación.
  • Selección automática del tipo de cinta
  • Calculo del orden de las canciones del CD para que quepan en el cassette (necesitaba un cable uniendo CD y Pletina


El ritual de las grabaciones



Grabar en sí, era un reto y un ritual. Tenías que elegir la duración de la cinta, la calidad que fueras a necesitar (normal, cromo, metal) y ponerte a ello….

Lo más básico era elegir el sistema de reducción de ruido, el mejor si lo ibas a reproducir en ese mismo equipo o el menos “agresivo” si era para otros reproductores, especialmente portátiles.

A continuación, elegir el nivel de grabación adecuado. Tenías que localizar preferentemente el nivel más elevado de la fuente que fueras a grabar (vinilo o CD) y reproducirla. El nivel se elegía en función de la calidad de la cinta: 0 dB para normal, +3dB para cromo y +6db para metal, como mucho, como te pasaras de estos números la distorsión la tenías asegurada.

Este fue el principio de la piratería

No solo grabábamos discos vinilo o CD que nos dejaban, también la radio, hacíamos nuestros recopilatorios, los pasábamos al coche, al walkman, a los amigos, familiares, etc. Éramos unos piratas de parche en el ojo y pata de palo.
Incluso en algunas tiendas de discos, pagabas una cantidad y te grababan dos discos en una cinta de 90 minutos.
Las dobles pletinas o radio cassettes de doble pletina, podían copiar las cintas de una a otra al doble de velocidad o lo que es lo mismo la mitad de tiempo. Si queríamos calidad, lo hacíamos en tiempo real.
Hasta los juegos de ordenador se podían copiar así (Amstrad, Comodore, etc.)

También era un fenómeno social

No solo porque llevabas la música al coche, para ir andando por ahí colgando de la cintura el walkman, sino que además cuando te gustaba alguien, le hacías un recopilatorio de una selección de canciones “para engancharla” (lo que le gustara, de amor, o lo que hiciera falta). Por no hablar de hacer selecciones para “el coche”, para “papá”, para el “abuelo” …
Y si, en los mercadillos también había cassettes piratas con su carátula a todo color que en esa época era una pasta hacerlo así.

Que tiempos aquellos, nunca volverán, pero nunca nos olvidaremos de las batallitas con las cintas, como enrollarlas con el boli bic, o deshacer mil enrollamientos en el mecanismo…jajaja

¿ Como vivisteis esa época?



Seguro que me he dejado muchísimas cosas en el tintero, pero con estas tenemos para empezar un bonito debate viejuno...