Estoy acabando de leer el tercer libro de compilación de artículos de Arturo Pérez Reverte "No me cogeréis vivo" de los publicados en el suplemento dominical de "El Semanal" ... entre otros me he topado con este del 10 de octubre de 2004, titulado "Sobre bufones y payasos" ... la verad es que su autor no ha podido definir con mas exactitud la situación aplicable a la actual de este dichoso País o mejor dicho de sus "responsables" e "instituciones".
Decir que comparto lo que se dice en el artículo absolutamente y creo que resume en parte mucho de lo que decimos los unos y los otros en varios hilos de esta sala, posteo parte del mismo:
"En España, afortunadamente, no hacen falta concursos ni selecciones bufonescas. Si es cierto que la figura del animador real se extinguió con el tiempo, la de payaso ha tenido mucha fortuna desde entonces, y la sigue teniendo. Y no me refiero a los respetables payasos que hacen reír a los niños, sino a otros que uno se topa cada día, al encender la radio o la tele, o abrir el periódico. Payasos contumaces con escaño y coche oficial, con derecho a voz y a voto, desprovistos, en buena parte, del más elemental sentido del ridículo o la decencia. Payasos de todo tipo y pelaje. En ese registro, las variedades ibéricas son dignas de una serie del National Geographic: payasos de gaviota desplumada, escapulario y corbata fosforito, payasos a los que les tocó la lotería un 11-M y no saben qué hacer con el décimo, payasos de la Izquierda Unida Verde Manzana Federal del Circo Price, payasos que compran votos con chanchullos, subsidios e inmigrantes, payasos periféricos que ya se cargaron una monarquía y dos repúblicas y a quienes sólo importa la caja registradora de su tienda de ultramarinos, payasos que falsifican la Historia según quién les ceba el pesebre, payasos de uniforme, fajín y menudillo de Yak bajo la alfombra, payasos episcopales y casposos incapaces de retener a la clientela, payasos analfabetos que dicen representarme aunque son incapaces de articular de modo inteligible sujeto, verbo y predicado, payasos cuñadísimos con moto de agua y camisa intrépida de General Mandioca, payasos de la demagogia galopante y omnipresente, payasos y payasas de género y de génera. Y de postre, para rematar el circo, todos esos Payasos sin Fronteras, Payasos del Mundo, Payasos Solidarios, Payasos en Acción, que de vez en cuando escriben cartas protestando porque, en legítimo uso de la acepción principal de la voz payaso en el Diccionario de la Real Academia Española –persona de poca seriedad, propensa a hacer reír con dichos o hechos–, llamo payasos a tantos a quienes, en realidad, debería llamar irresponsables hijos de la gran puta".
Amén
Saludos.